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Ejemplo de texto argumentativo para Selectividad: Una vivienda digna




3) Elabore un texto argumentativo sobre el derecho de las personas a una vivienda digna. (1,5 p.)
Es fácil decir lo que dice nuestra Constitución: todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna. Pero, ese mandato, ¿a quién va dirigido? ¿Al parlamento, que es quien redacta las leyes? ¿Al gobierno, que es quien dirige el país? ¿A los bancos, que son los que al final tienen la llave de nuestra felicidad? Yo creo que más bien es un deseo vacío de contenido, una ilusión utópica. En el siglo XXI sabemos llegar a Marte, pero somos incapaces de garantizar a cada ser humano lo imprescindible para su dignidad: educación, salud, trabajo y sí, también una casa.
La historia reciente nos enseña cómo la vivienda no es un derecho, sino una fuente de ingresos desorbitados para unos pocos, bancos, constructores e inmobiliarias, una tentación gigantesca para gobiernos, sobre todo locales, y un motor engañoso de la economía nacional. De paso, la herramienta ideal para destruir paisajes naturales o entornos de valor medioambiental. Durante más de diez años en este país se ha construido a un ritmo insostenible, más que en varios países de Europa juntos. Había dinero para todo, aunque el suelo y el ladrillo estuviera por las nubes. Aunque fueran viviendas para nadie, para revender, para hacer crecer eso que se llamó la burbuja inmobiliaria. Burbuja que pinchó de golpe y que se ha llevado por delante no solo a empresarios avariciosos que invirtieron sin freno, también a personas muy normales que compraron su casa con mucho esfuerzo a un precio imposible, que se han quedado sin trabajo y que ahora se ven desesperados y en la calle.
¿Qué debe hacer el Estado ahora? ¿Lavarse las manos? ¿Decir “mala suerte"? Desde mi punto de vista debería hacer caer el peso de este desastre sobre sus culpables. En primer lugar, los especuladores. Los empresarios que se hayan entrampado, allá ellos. Corrieron su riesgo. En segundo lugar, los bancos. Si dieron créditos de manera irresponsable, ahora no exijan responsabilidad a sus deudores. Estamos ante un caso de emergencia nacional. Nadie puede ser expulsado a la calle por haber perdido su trabajo y no poder pagar una hipoteca razonable. Ni un desalojo, ni un desahucio más. Por eso, porque lo dice la Constitución y porque lo dice el sentido común: todos tenemos derecho a una vivienda digna.

Cementerios nucleares

Ejemplo de posible respuesta a la pregunta 3 del examen de las PAU

Elabore un texto argumentativo sobre la instalación de “cementerios” nucleares en España. (1 p.)

Los cementerios de residuos nucleares han saltado al primer plano de la opinión pública por la iniciativa gubernamental de instalar uno en nuestro país. Para ello han establecido algo así como un plazo de presentación de candidaturas entre los pueblos de España, tras el cual se seleccionará al ganador. ¿Pero ganador de qué?

Ganador de vivir con la certeza de estar en el centro de la catástrofe en caso de accidente. Dicen sus defensores que no hay riesgos, que todo es muy seguro, muy limpio y hasta muy ecológico. Dicen además que estas instalaciones van a traer la prosperidad a pueblos deprimidos, a zonas abandonadas. Un reguero de millones de euros, de puestos de trabajo, de ventajas palpables. Imposible decir que no. ¿Imposible? Claro que es posible. Así lo hace, de hecho, gran parte de la sociedad, que se ha manifestado en contra. Y así creo yo que hay que hacerlo. La razón principal: la seguridad.

Puede que en condiciones normales se haya llegado a una protección que pueda parecer segura, pero ¿van ser siempre las condiciones “normales”? ¿Qué pasaría en caso de terremoto? ¿Y en caso de atentado terrorista? ¿A quién le gustaría ver un avión precipitarse contra una central nuclear o contra ese dichoso cementerio?

A mí no. La solución no está en almacenar residuos tóxicos y altamente peligrosos pensando ingenuamente que con el tiempo dejarán de serlo. La solución solo puede ser reducir nuestro consumo de energía, aumentar la producción de renovables y no necesitar almacenar ni un solo material radioactivo más. Por la sencilla razón de que a las nucleares, en su día, les dijimos no, gracias.